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El Hayedo de Montegrande es en esta época cuando se muestra exuberante de vida y color. Ejemplo de bosque caducifolio y una de las tres primeras manchas forestales más extensas de Asturias, los verdes dan paso a los ocres, rojizos y anaranjados propios del otoño.

La ruta discurre entre hayas, además de otras especies propias de la zona como el serbal, la espinera, el roble o el acebo. El suelo del bosque está prácticamente limpio de vegetación, siendo poblado solamente por algunos helechos, amantes de la oscuridad, que aquí alcanzan grandes tallas. En algunas zonas, podemos encontrar algunas matas de arándonos. Y los líquenes son abundantes sobre ramas y troncos a los que le dan ese color verde ceniza tan característico.

Entre la fauna destacan los ciervos, corzos, rebecos, jabalíes, osos y lobos, mientras en las alturas distinguimos a buitres, águilas o azores pero sin duda, los grandes protagonistas de este paisaje son, los urogallos, especie en peligro de extinción.

La ruta que proponemos acompañados de un experto, es sencillo de caminar, y con un tramo inicial de 300 metros adaptados para personas con minusvalías. Al final, tras atravesar un puente de madera, llegaremos a la cascada del Xiblu, tres tramos de cascada que superan los 100 metros en su conjunto y que aparece espectacular en los meses del deshielo.